¿Son regalos para papás o para hijos?

En vez del Nintendo Switch que esperaba, su papá el regaló una colección de camiones Tonka, un cubo de Rubik y unos G. I. Joe originales. Casualmente, sus favoritos de niño.

Muchos padres obsequian juguetes que a ellos les gustaban o que siempre quisieron tener

En sus ojos se puede ver la ansiedad y la emoción con la que despoja de su envoltura el tan ansiado regalo de navidad.

Pero, ¡oh, sorpresa! En vez del Nintendo Switch que esperaba, su papá el regaló una colección de camiones Tonka, un cubo de Rubik y unos G. I. Joe originales. Casualmente, sus favoritos de niño.

Aunque no es una situación generalizada, algunos padres todavía regalan a sus hijos juguetes que a ellos les hubiera gustado tener de chicos o los que creen serán más divertidos para los pequeños, pero están en un error.

“Generalmente los padres educan de acuerdo a sus experiencias personales, sus carencias y vivencias o de acuerdo a sus fantasías”, señala el psicólogo Víctor Ramírez Mota, “entonces es muy común que inconscientemente piensen que lo que ellos desearon o necesitaron también lo desean y lo necesitan sus hijos”.

A convencerlos

La decepción de los pequeños, que esperaban otra cosa, hace que los padres comiencen a darse cuenta; sin embargo, hay algunos muy obstinados que esperan que el regalo sea del agrado del niño y quieren convencerlos de que éste, es lo mejor.

“Los niños tienen sus propios pensamientos y sus propias fantasías, y también viven su propia infancia de acuerdo a las circunstancias a la realidad del momento”, explica, “de acuerdo a esta realidad lo moderno es la tecnología de punta, las computadoras, los juegos por computadora, el Play Station”.

Aquella famosa frase de “los tiempos pasados fueron mejores”, hace que los adultos se rezaguen en cuanto a gustos y les recuerda las carencias que tal vez tuvieron.

Lo mismo sucede cuando los padres compran de regalo para sus niños calculadoras científicas “para cuando crezcan” o ropa, cuando lo que en realidad ansían son unas “pokebolas”, un nuevo videojuego o un disfraz de Harry Potter.

“Que los padres se actualizaran y preguntaran a los hijos qué quieren sería lo recomendable, y qué también leyeran las cartitas a Santa Clos”, aconsejó.

Sin embargo, los gustos de los pequeños pueden no ser considerados lo más adecuado o lo que económicamente puede obtenerse.

Ramírez Mota recomienda regalarles también algo creativo o un juego de convivencia, que se ha estado dejando de lado, sobre todo en la Navidad.

“Las Navidades ahora creo que son más individualistas, cada quien está en su mundo y no se comparte el mundo de la Navidad”, destaca.


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