Los peligros de compartir

En la vida real es muy poco probable que dejes entrar a tu casa, y mucho menos "hasta la cocina", a alguien que acabas de conocer... aunque te vaya a prestar algo a cambio.

En la vida real es muy poco probable que dejes entrar a tu casa, y mucho menos “hasta la cocina”, a alguien que acabas de conocer… aunque te vaya a prestar algo a cambio.

Sin embargo en la vida en red es bastante común que sin mayor preocupación dejes pasar no a uno sino a miles o hasta millones de personas hasta el último rincón de tu computadora y disco duro.

En otras palabras, si eres usuario de aplicaciones de intercambio de archivos como lo que un día fue Napster, o actualmente del tipo Gnutella; si eres asiduo usuario de Ares, Warez, WinMX, iMesh,LimeWire, Morpheus, Bit Torrent, BearShare, o eDonkey, entre otros, entonces tu computadora está en riesgo.

Y es que con la misma facilidad con la que puedes “bajar” un archivo de la Red o descargar aplicaciones, si no tienes ciertas precauciones, algún extraño puede “depositar” desde virus y troyanos, hasta aplicaciones espías o en el menor, pero bastante molesto, de los casos, programas de anuncios no pedidos (adware) en lo más profundo de tu disco duro.

¿Cómo operan?

Una de las bondades del intercambio de archivos vía P2P es que en vez de conectarte a un gran servidor para buscar un archivo, te puedes conectar no a una sino literalmente a millones de computadoras para buscar lo que quieres, pero el precio a pagar es que al mismo tiempo corres el riesgo de “abrirte” a todo el resto de computadoras interconectadas.

De esta manera el éxito del esquema es también su mayor riesgo, porque al correr este tipo de aplicaciones cada una de las computadoras que la tienen, incluyendo la tuya, se convierten en un “miniservidor” en el que el resto de los usuarios pueden “buscar” los archivos que les interesan y que están dispuestos a compartir.

Es decir que para participar debes “abrir las puertas” de tu computadora, lo que en casos de usuarios comunes más que un peligro es una ventaja para compartir archivos con un acceso directo, fácil y rápido.

Pero cuando entre los millones de usuarios promedio se “cuelan” usuarios expertos, el sólo hecho de identificarte como parte de la Red, ya no se diga cuando abres la opción de “hurgar” en tu disco duro, es suficiente para hacer de las suyas.

Desde problemas no dañinos pero molestos, como inundarte con aplicaciones de anuncios no deseados y pantallas emergentes, hasta cosas más serias como descargar programas espías, robar tu información, tu identidad o incluso tomar control de tu computadora (para dirigir ataques entre otras actividades ilegales) sin que tu lo sepas, son parte de los riesgos reales.

¿Qué hago?

Un antivirus es imprescindible, pero no lo es todo al eliminar los riesgos de compartir.

La seguridad de tu equipo no está completa sin soluciones como firewalls y detectores de intrusos, aunque el utilizarlos en combinación con esquemas P2P y de intercambio de archivos no es tan sencillo y automático.

Al implementarlos te puedes enfrentar a problemas donde tienes que decidir entre facilidad para navegar e intercambiar información o configurar permisos y privilegios, así como bloqueos o alertas, por lo que muchos optan por desactivarlos.

Otra opción es contar con aplicaciones para detectar programas espía (spyware) que si bien no es tan completo, sí te puede ayudar para saber y eliminar programas que sin tu permiso son depositados en tu computadora.

La clave es el control que tengas de tus actividades, la disciplina, el sentido común y si no te late no lo bajes, así como aplicar tu antivirus y antispyware cada vez que terminas una sesión de intercambio.

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